Casi tres de cada diez hogares en Costa Rica siguen sin internet fijo
Las mayores brechas se concentran fuera de la Gran Área Metropolitana, reveló un análisis de la UNED basado en datos de la SUTEL
Aunque el internet se ha convertido en una herramienta indispensable para estudiar, trabajar y hacer trámites, casi tres de cada diez hogares en Costa Rica todavía no cuentan con una conexión fija.
La brecha es más marcada fuera de la Gran Área Metropolitana (GAM), donde la falta de infraestructura y las condiciones geográficas siguen dificultando el acceso a la conectividad.
El dato se desprende de un análisis de la Cátedra de Administración de las Telecomunicaciones de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), elaborado a partir de estadísticas de la Superintendencia de Telecomunicaciones (SUTEL).
El estudio evidencia las diferencias en conectividad entre cantones y regiones del país, así como los principales obstáculos para reducir la brecha digital.
Costa Rica ha ampliado su cobertura en los últimos años. En 2025, el internet fijo llegó al 71% de los hogares y el servicio móvil alcanzó 5,5 millones de suscripciones, lo que equivale al 106 % por habitante.
A pesar de estos avances, una parte importante de la población continúa excluida de los beneficios que ofrece la economía digital.
"Hablar de conectividad ya no es hablar de tecnología, hoy significa hablar de oportunidades. Una familia sin acceso a internet enfrenta mayores dificultades para estudiar, trabajar, emprender, acceder a servicios públicos o integrarse plenamente a la economía digital. Esto termina convirtiéndose en una brecha social", dijo José Roberto Santamaría, encargado de la Cátedra de Administración de las Telecomunicaciones de la UNED.
Las menores tasas de penetración de internet fijo se registran en Los Chiles (3,5%), Upala (4,6%), Talamanca (6,3%), La Cruz (8,8%) y Nandayure (9,4%), de acuerdo con los datos cantonales más recientes consolidados por la SUTEL.
A esta lista se suman Matina, Buenos Aires, Alvarado, Abangares y Sarapiquí, territorios que también presentan bajos niveles de conectividad en comparación con otras zonas del país.
Al analizar los datos por región, Huetar Caribe, Huetar Norte y Brunca son las que tienen menos hogares con acceso a internet.
Esto se debe, principalmente, a que muchas comunidades están alejadas entre sí, son de difícil acceso y requieren una mayor inversión para llevar la infraestructura de telecomunicaciones.
Las diferencias también tienen un componente social. Las personas con menores ingresos, baja escolaridad, adultos mayores y quienes residen fuera de la GAM enfrentan más obstáculos para conectarse y aprovechar las herramientas digitales.
"No basta con llevar infraestructura. También es necesario fortalecer las competencias digitales de la población y garantizar que las personas puedan aprovechar las herramientas tecnológicas para mejorar su calidad de vida. La inclusión digital debe entenderse desde una perspectiva social y no únicamente tecnológica", agregó Santamaría.
La expansión de las redes depende, en buena medida, de la postería eléctrica, donde se instala la fibra óptica y parte de la infraestructura utilizada por la telefonía móvil.
El país dispone de más de 500 mil postes administrados por ocho empresas eléctricas, sin embargo, acceder a ellos continúa siendo uno de los principales obstáculos para las operadoras.
Un diagnóstico de la Comisión de Infraestructura reveló que el 95% de las empresas del sector percibe barreras para utilizar estos recursos.
Entre las principales dificultades figuran la falta de capacidad disponible, la altura de los postes, el estado físico de la infraestructura y los tiempos requeridos para tramitar permisos, factores que ralentizan la expansión de nuevas redes y afectan la capacidad de respuesta ante interrupciones del servicio.
Las telecomunicaciones se han convertido en uno de los motores del desarrollo económico nacional.
El año pasado, el sector generó ingresos por ¢804.950 millones, registró un crecimiento del 4,9%, aportó inversiones equivalentes al 0,2% del Producto Interno Bruto y sostuvo 11.777 empleos directos.
No obstante, el rezago en infraestructura tiene consecuencias que van más allá de la conectividad.
Estimaciones del Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (MICITT) de 2024 calculan que Costa Rica deja de generar hasta $1.587 millones, equivalentes a aproximadamente ¢809.000 millones, debido al atraso acumulado en el despliegue de infraestructura de telecomunicaciones de última generación.
"Cuando una comunidad no cuenta con buena conectividad, no solo pierde acceso a internet. También pierde oportunidades para atraer inversión, desarrollar negocios, impulsar el teletrabajo, mejorar la productividad y generar empleo", afirmó Santamaría.
Por otro lado, el crecimiento de la inteligencia artificial añade un nuevo desafío para el país.
Las aplicaciones basadas en esta tecnología demandan una mayor capacidad de procesamiento de datos, infraestructura más robusta y recursos energéticos suficientes para sostener su funcionamiento.
Actualmente, algunas empresas de telecomunicaciones ya utilizan inteligencia artificial para monitorear redes, optimizar el consumo de datos y mejorar procesos internos, mientras que otros operadores han comenzado a incorporar estas herramientas en la atención de clientes.
"El desafío no es únicamente incorporar inteligencia artificial, sino crear las condiciones de infraestructura, energía, regulación y talento humano que permitan aprovechar su potencial de forma segura, ética y sostenible. Esa será una de las grandes discusiones del desarrollo tecnológico en los próximos años", concluyó Santamaría.